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La mujer cananea

Marcos 7:24–30 · Reina-Valera 1909

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24Y levantándose de allí, se fué á los términos de Tiro y de Sidón; y entrando en casa, quiso que nadie lo supiese; mas no pudo esconderse. 25Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se echó á sus pies. 26Y la mujer era Griega, Sirofenisa de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio. 27Más Jesús le dijo: Deja primero hartarse los hijos, porque no es bien tomar el pan de los hijos y echarlo á los perrillos. 28Y respondió ella, y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. 29Entonces le dice: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. 30Y como fué á su casa, halló que el demonio había salido, y á la hija echada sobre la cama.