Los siervos vigilantes
Marcos 13:34–37 · Reina-Valera 1909
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34Como el hombre que partiéndose lejos, dejó su casa, y dió facultad á sus siervos, y á cada uno su obra, y al portero mandó que velase:
35Velad pues, porque no sabéis cuándo el señor de la casa vendrá; si á la tarde, ó á la media noche, ó al canto del gallo, ó á la mañana;
36Porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.
37Y las cosas que á vosotros digo, á todos las dijo: Velad.