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La mano seca en sábado

Marcos 3:1–6 · Reina-Valera 1909

Contra la religión de apariencias Los pobres y los enfermos

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1Y OTRA vez entró en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca. 2Y le acechaban si en sábado le sanaría, para acusarle. 3Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate en medio. 4Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en sábado, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla? Mas ellos callaban. 5Y mirándolos alrededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazón, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fué restituída sana. 6Entonces saliendo los Fariseos, tomaron consejo con los Herodianos contra él, para matarle.